miércoles, 9 de mayo de 2012


ALIMENTOS TRANSGÉNICOS QUE SON Y POR QUE REPRESENTAN UNA AMENAZA

Hoy en día es difícil saber qué estamos comiendo. Las desventajas del sistema agropecuario actual están enmascaradas por la publicidad engañosa y por lo lejos que esta el sistema de nosotros; dónde y cómo se producen las materias primas; y por las transformaciones que pasan hasta llegar a nosotros.

¿ Es saludable lo que llega a nuestras bocas?” es el anterior post que presenta una introducción acerca de la industria alimentaria en nuestros días e invita a la reflexión sobre el origen de los alimentos y las consecuencias socio-ambientales que tiene nuestra elección culinaria.

El segundo post dentro del tema de la industria alimentaria explica porqué los alimentos transgénicos tienen consecuencias tan negativas para nuestra salud, la ecología del planeta y para la sociedad.


Un transgénico u Organismo Modificado Genéticamente (OMG) es un organismo al que se le han manipulando sus genes con el fin de proporcionarle una característica específica.

La manipulación genética consiste en aislar segmentos del ADN (el material genético) de un ser vivo (bacteria, vegetal, animal e incluso humano) para introducirlos en el de otro. Por ejemplo, el maíz transgénico que se cultiva en España lleva genes de bacterias, que son capaces de producir una sustancia insecticida8.

Foto del Documental El mundo según Monsanto, M.M. Robin

Hay mas de 70 variedades transgénicas aprobadas para comercialización pero las más importantes a nivel mundial son la soja, el maíz, la canola y el algodón6,12.

El 90% del comercio de las semillas transgénicas esta controlado por la empresa norteamericana Monsanto y es también de las mayores empresas que producen herbicidas para estos cultivos12. El control de las semillas es un objetivo claro de las transnacionales, porque quien las controla, tiene la llave de toda la cadena alimentaria.

Plantas modificadas para resistir plagas, o con sustancias herbicidas han permitido un aumento en la producción de cultivos a gran escala y enriquecimiento económico de las empresas que las comercializan. En el siguiente nivel estarían las empresas que procesan los granos, Archer Daniels Midland (ADM), Bunge, GrupoMaggi, además de cría de ganado y procesado de carne como Cargill. El 90% de la soja transgénica que se planta en Sudamérica es para producir piensos y alimentar al  ganado europeo: carne barata con destino a los supermercados y restaurantes de comida rápida7.

Cinco países producen el 95% de alimentos transgénicos:  EEUU, Argentina, Canadá, China y Brasil.  Desde que se aprobó en 1998, España es el único estado miembro de la UE que permite el cultivo del maiz transgénico MON810  a escala comercial.




Efectos no intencionados pueden ser parcialmente predecibles si se sabe dónde se inserto el nuevo gen, mientras que otros efectos son totalmente impredecibles debido al limitado conocimiento que se tiene sobre la regulación de los genes y las interacciones entre éstos.

Algunos de los efectos adversos encontrados para la salud ha sido la aparición de nuevas alergias, toxicidad renal y hepática13,14.


Especies transgénicas pueden reproducirse con especies salvajes creando nuevos especímenes, arriesgando la integridad de las especies naturales y nuestra alimentación.

Anomalías en plantas de maíz mexicano contaminadas por variedades transgénicas (El mundo según Monsanto, M.M. Robin)
Este hecho ya ha sido demostrado por David Quist e Ignacio Chapela en 2001 quienes publicaron en la revista Nature, cómo variedades naturales de maíz mexicano habían sido contaminadas con plantas transgénicas comprometiendo la integridad de la especie11. El artículo fue retirado de la revista poco tiempo después debido a la polémica y a las discusiones surgidas con su publicación que Nature prefirió rechazarlo y mantenerse al margen. La primera vez en la historia de esta prestigiosa revista que se retracta de un artículo ya publicado y revisado, sospechoso ¿no?

Por si eso fuera poco, los herbicidas de amplio espectro que se usan para proteger los cultivos transgénicos matan indiscriminadamente todas las plantas, dejando intactas sólo las cosechas transgénicas (como ejemplo el Glifosato usado sobre cultivos de soja transgénica Roundup Ready creada por la empresa norteamericana Monsanto).

Sus efectos no quedan confinados a los campos de cosechas, su aplicación en forma de pulverización puede transportarlos hasta vegetaciones salvajes colindantes, especialmente cuando se emplean aviones de fumigación aérea o pueden ser transportados por la lluvia hacia los ríos diezmando peces y organismos acuáticos.

Esta destrucción innecesaria puede producir una alarmante disminución de la diversidad de la flora salvaje con consecuencias dañinas para insectos, aves y mamíferos que dependen de las plantas afectadas7.

Donde crece soja transgénica se incrementa el uso de herbicidas y las cantidades totales aplicadas. Se espera un aumento del uso de herbicidas al desarrollar las malas hierbas una tolerancia al Roundup, tal como ha ocurrido en Argentina y EE.UU7.

El cultivo de soja ha causado ya la deforestación de 21 millones de hectáreas de bosques en Brasil, 14 millones de hectáreas en Argentina y sigue en aumento1.


Quema ilegal y deforestación aproximándose al rio Xingu, Mato Grosso, Brasil (André Villas Boas, 2004)
Lo que se está destruyendo por la demanda mundial de soja barata es mucho más que uno de los hábitats más ricos en especies del planeta. Los científicos describen el bosque tropical más grande del mundo como el aire acondicionado del planeta: la humedad de la región es vital para la regulación del clima y los patrones de refrigeración de Sudamérica, y de todo el mundo10.

En lugar de absorber y almacenar el excedente de CO2 procedente de la atmósfera, la Amazonia se ha convertido ahora en una fuente importante de contaminación por CO2 procedente de la quema de árboles y de la descomposición de la vegetación7.


La deforestación para expandir cultivos como el de  la soja, conlleva el desplazamiento de comunidades y pueblos que dependen de los bosques. El bosque tropical les proporciona alimento y cobijo así como herramientas y medicinas. El avance de los transgénicos los ha expropiado de sus tierras.


Fumigación sobre campos de soja transgénica. Víctimas de la apropiación de tierras en el bosque amazónico (cada7.cl y Greenpeace)
Se sabe con certeza del uso de mano de obra esclava para limpiar bosque preparándolo para la agricultura. Las zonas de Mato Grosso y Pará, los dos estados de la Amazonia pioneros de la frontera de la soja, son responsables de más de la mitad de la mano de obra esclava de Brasil. Entre 2003 y 2004, el gobierno brasileño informó de la presencia de casi 8.700 esclavos en los dos estados7.

Las semillas transgénicas estan patentadas, por lo que los agricultores tienen que pagar gran cantidad de dinero para adquirirlas y no pueden aprovechar las semillas de la siguiente generación.  Esto hace de los cultivos transgénicos, un sistema totalmente dependiente de la empresa productora y nada sustentable.



El maíz, la soja transgénica y sus derivados están presentes en más del 60% de los alimentos procesados como chocolates, papas fritas, margarina y platos preparados.

Además, llegan a nosotros indirectamente, ya que la soja transgénica es convertida en piensos para alimentar al ganado.

Ingredientes y aditivos de tener un origen sospechoso son8 :

● Soja: harina, proteína, aceites y grasas (a menudo se ‘esconden’ detrás de la denominación aceites/grasas vegetales), emulgentes (lecitina–E322), mono y diglicéridos de ácidos grasos (E471), ácidos grasos.

● Maíz: harina, almidón, aceite, sémola, glucosa, jarabe de glucosa, fructosa, dextrosa, maltodextrina, isomaltosa, sorbitol (E420), caramelo (E150), grits.

Evita comprar las marcas que los utilizan. Haz click en  La Guía  Roja y Verde de Alimentos Transgénicos de Greenpeace. La guía se ha hecho en base a los alimentos que se comercializan en España, pero también aparecen marcas multinacionales. Mira las etiquetas, en Europa es obligatorio etiquetarlos, pero no en todos los países, por ejemplo EEUU.

Siempre que puedas, adquiere alimentos ecológicos (orgánico o biológico) que te aseguran cultivos libres de transgénicos y responsables con el medio ambiente, tu salud y el bienestar animal.

Recomiendo el Documental El Mundo según Monsanto por la periodista Marie-Monique Robin. Documental que señala el peligro de los cultivos transgénicos para nuestra salud y el medio ambiente asi que cómo el fraude y la corrupción detrás de este sistema agrario.


Japón para el último reactor y se queda sin nucleares
La presión popular impide abrir centros que superan las pruebas


Internacional | 05/05/2012 - 03:09h
ISIDRE AMBRÓS | PEKÍN
Japón
Hoy se consuma el apagón nuclear en el tercer país con más centrales atómicas del mundo. Japón apagará esta tarde, hora local, el último reactor nuclear en activo del archipiélago. La intención del Gobierno es reactivar algunas centrales para evitar la falta de suministro en el caluroso verano japonés, pero la mayoría de la población se opone, al desconfiar de las medidas de seguridad.

Los técnicos de la compañía Hokkaido Electric Power procederán esta tarde, hora local, a parar el reactor número 3 de la central nuclear de Tomari, en el extremo norte del país. A medianoche habrá dejado de funcionar y el archipiélago nipón ya no tendrá ninguna de las 54 unidades atómicas existentes en marcha.

En principio se trata de una operación de rutina que no debería ir más allá de tres días. Sin embargo, esta posibilidad parece remota. Ninguno de los reactores que se han parado hasta ahora se han vuelto a reactivar.

Detrás de este parón nuclear se halla el accidente en la central atómica de Fukushima Daiichi, provocado por el fuerte seísmo y posterior tsunami que el 11 de marzo del 2011 desencadenó la peor crisis nuclear de los últi-mos veinticinco años. Desde aquella trágica fecha, el Gobierno japonés ha procedido a la parada paulatina de todos los reactores en funcionamiento, por motivos de seguridad o de revisión.

Y es que la crisis de Fukushima ha marcado un antes y un después para la energía nuclear en Japón, que antes del accidente dependía en un 30% de la producción que generaban las centrales atómicas. Tras el accidente, el Gobierno impulsó unas pruebas de resistencia más exigentes para determinar el grado de seguridad en caso de que se produjera una nueva catástrofe natural similar a la del 11 de marzo del 2011.

Este ejercicio ha provocado que poco a poco se hayan ido apagando todos los reactores nucleares del archipiélago. Aproximadamente una docena de ellos se han paralizado sine die. Otros muchos que se habían parado para llevar a cabo una revisión no han vuelto a entrar en funcionamiento debido a que incumplen la nueva normativa. Y tan sólo dos, de la central de Oi, en el centro del país, responden a las nuevas exigencias, pero el Gobierno se muestra reticente a volverlos a poner en marcha ante la oposición de la población y de las autoridades locales.

Después de la catástrofe que supuso el accidente de Fukushima Daiichi, seis de cada diez japoneses se oponen a que se restablezcan las centrales nucleares y ocho de cada diez desconfían de las medidas de seguridad que exige el Gobierno, según una encuesta del mes de marzo.

Muchas autoridades regionales y locales se apoyan precisamente en la opinión pública para mostrarse reticentes a permitir que las centrales nucleares que se encuentran en sus áreas de competencia vuelvan a entrar en funcionamiento.

Esta situación sitúa al Gobierno japonés en una compleja tesitura. Su primer ministro, Yoshihiko Noda, quiere que vuelvan a funcionar los reactores que han superado las pruebas. Pretende atajar una posible falta de suministro energético en el caluroso verano nipón, cuando la demanda alcanza su tope. Sin embargo, quiere contar con el apoyo de las regiones y ciudades que acogen las centrales.

La amenaza de la canícula es precisamente el argumento que esgrimen las compañías eléctricas para presionar al Gobierno y a la población para que permitan que las centrales nucleares vuelvan a funcionar. Pero por el momento las espadas siguen en alto y las compañías han tenido que potenciar el uso de las térmicas y aumentar las importaciones de crudo y gas licuado para cubrir la demanda energética.