martes, 20 de marzo de 2012

Marinaleda, otro mundo es posible.

"Hoy ser de izquierdas significa luchar día a día por nuestros derechos y no claudicar frente a los intereses privados y del capital"



Esther Vivas es una conocida activista, autora además de numerosos libros sobre movimientos sociales y consumo responsable. El pasado día 12 fue llamada a declarar por la policía como imputada de violación de domicilio público tras la ocupación simbólica, unos días antes, de la sede de CatalunyaCaixa en Barcelona. Por su parte, Miguel Urbán es también activista y miembro de la redacción de Viento Sur. Esther y Miguel son respectivamente los candidatos por Barcelona y Madrid de Anticapitalistas en las elecciones del próximo domingo.
¿Por qué habéis decidido presentaros a las elecciones? ¿Para qué puede servir obtener un puñado de votos en unos comicios de los que saldrá un Parlamento que, según la consigna del 15-M, "no nos representa"?
Esther Vivas.- Nosotros pensamos que el sistema sólo puede cambiarse desde la lucha en la calle y la movilización social. Cambiar el sistema desde dentro no es posible, como ha quedado patente con los Gobiernos de “izquierdas” a escala estatal, catalana o en otros territorios, donde éstos han acabado claudicando frente a los intereses de la patronal y los mercados. Pero no podemos resignarnos a dejar el terreno de la política en las instituciones a los profesionales de la política, que gestionan los asuntos colectivos como si se tratara de su coto privado. Tener cargos electos anticapitalistas sería útil como altavoz de las luchas sociales y como plataforma desde la que difundir propuestas de transformación social. Pienso que es importante plantear una alternativa política en el terreno electoral y romper con la abstención resignada o el voto útil, que sólo resulta útil a quien lo recibe, es decir, a los aparatos políticos de siempre. Para nosotros las elecciones son una cuestión táctica, un instrumento para llegar a más gente, para debatir de política y para ir aglutinando voluntades entorno a una perspectiva de ruptura con el actual modelo de sociedad. De hecho, si las elecciones sirviesen para alguna cosa, como se ha repetido varias veces, las hubiesen prohibido hace tiempo.
El 15-M, con su enorme poder deslegitimador y su bajísimo poder de intervención, demuestra que en el Estado español y en toda Europa la democracia y la política discurren paralelas al poder real (el de, por ejemplo, decidir sobre el deficit o aceptar un "rescate bancario"), ¿En qué sentido vuestra candidatura recoge y prolonga el espíritu del 15-M? ¿Cuál es vuestra opinión sobre este movimiento? Algunos os han acusado de haber tratado de explotarlo en vuestro favor, ¿es eso cierto?
Miguel Urbán.- Nuestra candidatura está formada por activistas del 15-M, con “dobles” y “triples” militancias en otros movimientos sociales. Precisamente porque conocemos el movimiento desde dentro y somos leales con él, ni queremos representarlo ni queremos que haya la menor ambigüedad sobre esto. Los movimientos sociales deciden por sí mismos quienes, cuando y para qué les representan. De hecho, a día de hoy, lo mejor del 15-m está siendo la extensión de un "estilo de hacer" 15-M que ya se está expresando en otros conflictos sociales: el de los desahucios, el de la sanidad, la educación. La gente quiere ser protagonista, decidir, organizarse en asambleas. Ese es un valor fundamental para la articulación de nuevas formas de auto-organización tan necesarias.
Respecto a si recogemos el "espíritu" del 15-M, creemos que ese espíritu está construyendo un "sentido común" sociopolítico frente a la dictadura de los mercados: la acción directa, la desobediencia y, en definitiva, el cuestionamiento de esta “democracia” que secuestra la voluntad popular. Esto nos concierne a toda la gente anticapitalista. En este sentido lo compartimos y participamos en la prolongación que hará el propio movimiento, aportando en él lo que pensamos y hacemos.
Quien nos acuse de querer explotar al movimiento en nuestro beneficio está incumpliendo una de la normas básicas del movimiento que es el respeto. Si alguna vez aportan alguna prueba responderemos. De las acusaciones gratuitas, pasamos.
Creo que habéis mantenido conversaciones con otros grupos y partidos para presentar una candidatura más amplia. ¿Cuáles son esos grupos y por qué han fracasado esas conversaciones? ¿Cuáles crees que son los obstáculos para una unidad de la izquierda?
Miguel.- En Izquierda Anticapitalista somos conscientes de la necesidad de desarrollar una politica unitaria hacia la izquierda alternativa, social y política. En este sentido. lanzamos antes de verano una propuesta en forma de "Carta abierta a la izquierda alternativa" (http://www.anticapitalistas.org/Carta-abierta-a-la-izquierda) que buscaba sondear la posibilidad de un acuerdo amplio basado en un cambio radical en la forma de hacer y entender la política, participativa, leal a los movimientos sociales y a las luchas, por tanto no profesional, así como medidas necesarias para una ruptura democrática que desobedezca a los mercados y les plante cara.
Nos reunimos con IU. Comprobamos que no existía un acuerdo sobre los planteamientos que realizábamos en nuestra propuesta y que su interés se limitaba a un acuerdo de puestos en las listas. Esta es una vieja e inútil forma de hacer política, por supuesto la rechazamos.
Sin embargo, esta candidatura sí ha permitido continuar profundizando en experiencias de colaboración entre distintos grupos. A la candidatura se han incorporado colectivos políticos como En Lucha, Lucha Internacionalista, Los Verdes de la Comunidad de Madrid, Izquierda Social y Ecologista. Esto implica una modesta acumulación de fuerzas que sigue siendo lenta y aún débil frente a los retos por delante. De todas formas, la política unitaria no debe darse fundamentalmente en clave electoral sino en ver cómo podemos organizar resistencias conjuntas y comunes frente a los diferentes ataques que estamos recibiendo desde los poderes económico y político. Ya lo vimos durante la reforma laboral o de las pensiones. Hay que valorar cómo y entre quiénes somos capaces de construir marcos de organización y de lucha comunes que sirvan de base a acuerdos más amplios. Es ahí donde tenemos un reto importante para el próximo periodo. Las elecciones pasan, al fin y al cabo, pero la dictadura de los mercados y sus ataques permanecerán.
¿Habéis tenido contactos con la izquierda abertzale? ¿Creéis que la declaración de ETA y la previsible explosión electoral de Amaiur puede facilitar una convergencia, hasta ahora siempre llena de malentendidos y tensiones, entre la izquierda vasca y la del resto del Estado? ¿En qué medida piensas que la normalización política del País Vasco, si finalmente se produce, puede alterar las relaciones de fuerza o desplazar, por ejemplo, los focos de criminalización por parte de un Estado cada vez más intolerante frente a toda forma de disidencia?
Miguel.- El final de la lucha armada podría abrir una nueva etapa en las relaciones entre la izquierda abertzale y la izquierda anticapitalista. También podría ayudar en el mismo sentido un grupo parlamentario que deseamos que obtenga Amaiur. Por nuestra parte hay la mejor disposición, especialmente considerando que el nuevo gobierno del PP reactivará un nacionalismo español ultramontano como herramienta para cohesionar a su base frente a los recortes y la crisis económica.
El fin de de la actividad militar de ETA desactiva una parte de la legitimación desde el poder para vulnerar derechos, justificar la represión y criminalizar la disidencia. Pero aparecerán nuevas fórmulas contra la disidencia, el antisistema sustituirá rápidamente al pro-etarra, de hecho en los últimos tiempos ya hemos visto como se empezaba a gestar el cambio. Con el desarrollo de la crisis y la agudización de los antagonismos y de la lucha de clases, el poder construirá otro relato criminalizador de la disidencia.
En medio de esta crisis global -económica, política, ecológica, antropológica-, cuando cada vez es más evidente que tampoco los centros capitalistas desarrollados pueden permitirse ya Estado de Bienestar, Democracia y Estado de Derecho, ¿qué crees tú que significa hoy ser de izquierdas?
Esther.- Mantener el firme propósito de cambiar el mundo de base en un sentido solidario y de justicia social. Está claro que capitalismo y democracia son dos conceptos antagónicos. A más capitalismo menos democracia y viceversa. Hoy ser de izquierdas significa luchar día a día por nuestros derechos y no claudicar frente a los intereses privados y del capital. No venderse frente a los cantos de sirena de un capitalismo más “humano” y “verde”. Construir alternativas en lo cotidiano, no resignarse, y luchar por aquello que es nuestro.
En algún texto he escrito que, en el nuevo contexto tecnológico y laboral, la "juventud" es ya una clase social transversal a las edades y los países y que esa clase social está dominada, incluso cuando lucha contra él, por el imaginario deseante del mercado. ¿Crees que es eso cierto? ¿Y en qué medida te parece que la lucha, así planteada, ciberdependiente y antinarrativa, es compatible con la construcción de "otro mundo posible", también en términos ecológicos?
Miguel.- El gran triunfo del capitalismo ha sido conquistar las mentes. La lógica del beneficio, de la acumulación se ha incrustado en las mentes de una buena parte de la población trabajadora. Al final, el sueño del ascensor social ha funcionado como un señuelo, contribuyendo al mito de una especie de “capitalismo popular”. Pero vivimos tiempos en que ni siquiera la maquinaria mediática y consumista del capital está pudiendo frenar la ola de miedo sobre el futuro que atenaza hoy a tanta gente. Romper con esas lógicas y apostar por una ética de la auto-limitación es más que necesario para una transición en clave ecologista y socialista. Volver a pensar en términos de generaciones, en lógicas colectivas y de bienes comunes. El neoliberalismo ha pretendido situarnos ante el precipicio de individualizar problemas colectivos (el de la vivienda, el de la educación, el del empleo). Salir de esa lógica infernal que nos aisla y nos individualiza es fundamental en este momento. Ese grito de "juntos podemos" es, en sí mismo, disputar el terreno al control social propio del liberalismo.
En cuanto al papel de la juventud, completamente de acuerdo. El capitalismo es la infantilización social. Lo estamos viendo en este momento en Grecia o en Italia de forma terrible. El mensaje es claro: no podéis decidir, no sabéis lo que queréis. Eso abre la puerta al "gobierno de los tecnócratas" (o como dice CiU en Catalunya "al gobierno de los mejores"). Eso es el padre de familia decidiendo sobre los asuntos comunes. Un padre cada vez más autoritario, aunque presentado como "tolerante, compasivo". Eso lo señala muy bien Zizek. Como es posmodernismo blando es en sí mismo casi más peligroso que otras formas de gobierno.
Pero hay esperanza. El resurgir de los movimientos estudiantiles en medio mundo o el papel de la juventud muestran que no todo está perdido. En realidad, detrás de las revueltas de los indignados hay una forma de canalizar una rebelión instintiva contra esa infantilización. La exigencia de poder auto-gobernarnos, de una democracia real frente a la dictadura de los mercados etc. son señales al respecto. Y también en el uso que los movimientos hacen de las nuevas tecnologías. Ahí podemos encontrar manifestaciones magníficas de reapropiación colectiva y pública de herramientas tecnológicas que confrontan con los usos privativos y lucrativos que el capital quiere imponer. Esas luchas contra la propiedad tienen nuevas formas pero no son muy distintas a las formas de sabotaje o de apropiación de los medios de producción que la clase obrera ensayó (y lo sigue haciendo) durante las últimas décadas.
¿Cuál sería una política económica de izquierdas para Europa?
Esther.- Hoy Europa se sustenta en unos criterios económicos y monetarios que obedecen a los intereses de los grandes grupos empresariales. Es necesario avanzar hacia una Europa solidaria y de los pueblos que rompa con la actual Unión Europea desde una perspectiva internacionalista. Otras políticas económicas son posibles: romper el pacto del Euro; expropiar el sistema bancario; una reforma fiscal progresiva, quien más tiene más pague; perseguir el fraude fiscal; acabar con los paraísos fiscales; tasar el movimiento de capitales internacionales; poner fin a las SICAV; reducir la jornada laboral sin reducir el salario, etc.
Dame cinco razones que puedan convencer a mi suegra para ser anticapitalista.
Esther.- Hoy este sistema no funciona. Millones de personas pasan hambre en un mundo de la abundancia de comida, cuantas personas se quedan sin casa en un país donde hay millones de pisos vacíos, cada vez más personas son pobres mientras que los ricos son más ricos, el paro afecta a un 40% de las y los jóvenes pero nos quieren hacer trabajar hasta los 67 años. Yo le diría a tu suegra que este mundo es un sinsentido y que si quiere un mundo mejor para sus nietos, si quiere mantener su pensión, que no le cierren el ambulatorio ni su centro de día... que se una al movimiento de protesta más grande hoy en el Estado español: el 15M. Juntas, como dicen desde la calle, podemos. Ser anticapitalista hoy es lo más normal del mundo visto como va todo. Lo extraño es seguir creyendo en este sistema. Lo que sería realmente complicado es buscar cinco razones para ser procapitalista!
Sin duda la revolución va muy por detrás, en medios y en conciencia, de la agresivísima contrarrevolución (o contrarrevoluciones, como señala Carlos Alberto Ruiz) que tratan, al mismo tiempo, de lubricar el capitalismo y desactivar las resistencias, pero lo cierto es que el año que ahora acaba nos ha deparado la sorpresa de un malestar activo -en el mundo árabe y en Europa- que ni la represión ni el soborno han podido acallar completamente. ¿En qué sentido te parece -si es que te lo parece- que estas expresiones de "indignación" obligan a revisar esquemas de interpretación claśicos sobre modelos de organización, liderazgo y participación?
Esther.- Las movilizaciones de este 2011 en ambas orillas del Mediterráneo han sido de gran importancia y marcan un punto de inflexión. Después de un par de años en los que dominó el letargo y el miedo ha quedado claro ahora que los pueblos no aceptan de forma resignada las políticas de ajuste. Lo que empezó el 15M no es algo pasajero sino el inicio de un nuevo ciclo. Y como cada vez que esto ocurre la protesta social llega de forma disruptiva e innovadora y desafiando esquemas establecidos. Aquellas que queremos cambiar el mundo tenemos que aprender del “movimiento real” y, al mismo tiempo, aportar nuestras ideas y bagaje y contrastar el presente con la experiencia, buena y mala, acumulada del pasado. El movimiento expresa una fuerte voluntad de recuperar la actividad colectiva desde abajo, de reapropiarnos del propio futuro colectivo y cuestiona la política tradicional. Éste es el punto de partida para cualquier reflexión estratégica sobre formas de organización y participación.
Por último, ¿qué perspectivas de voto tenéis en Catalunya y en el resto del Estado y cuál debe ser la estrategia de organización y lucha a partir del 21 de noviembre, fecha en la que muy probablemente el PP comenzará a gobernar con una mayoría absoluta, radicalizando el ataque contra los harapos de Estado del Bienestar (y las libertades políticas) que aún quedan vivos? Si la confrontación es inevitable, ¿qué tendremos que hacer cuando llegue?
Esther.- No tenemos perspectivas numéricas. Esperamos que el día después del 20N estemos en mejores condiciones para continuar esta lucha que el día anterior. Y como bien señalas lo importante es cómo continuar el “combate” el día después. A lo mejor el PP ganará con una mayoría amplia, pero la mayor parte de la sociedad no votará al PP ni mucho menos las políticas regresivas que éste va a llevar a cabo. Creo que tenemos que tomar conciencia de lo que señalaba metafóricamente Occupy Wall Street: ellos son el 1% y nosotros el 99%. La principal victoria del sistema capitalista es hacernos creer que no hay alternativas posibles y hacernos pensar que los intereses de una minoría privilegiada son los de la mayoría. Y esto es mentira. Afortunadamente la Primavera árabe nos ha devuelta la confianza en que la lucha y la organización colectiva sirven y permiten cambiar las cosas. El próximo periodo, bajo gobierno del PP, estará marcado por una agudización de las tensiones y contradicciones sociales. Los ataques a los derechos sociales se intensificarán pero, sin duda, las resistencias sociales irán a más.
Describe brevemente (para mi suegra) ese otro mundo posible que defendéis.
Miguel.- Depende de tu suegra, verdaderamente no tengo el placer de conocerla, pero partiendo de que es una figura retórica, una persona no politizada, de la “calle”. Realmente, le diría que todo lo contrario a lo que se esta haciendo ahora en el mundo, ya sabes que toda negación lleva una proposición aparejada, que le queremos dar la vuelta, cambiarlo de base. Crear un mundo en el que las mujeres y los hombres puedan convivir libremente y en paz con la naturaleza, donde se construya por fin una cultura humana, liberada del dinero, cooperativa en el trabajo social y en el disfrute de la belleza, la alegría… Algo así, en resumen recuperar nuestra dignidad, reconquistar nuestra vida.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Arcadi Oliveres: "El ciudadano debería estar capacitado para desobedecer" Destacado

por Lorena Ferro
Miércoles, 14 de Marzo de 2012 14:18

Arcadi Oliveres: "El ciudadano debería estar capacitado para desobedecer"
El economista critica en su último libro las conexiones entre política y banca y las ayudas a ésta en época de severos recortes sociales | Además señala que el 15-M no ha perdido fuerza.
Se ha convertido en uno de los mayores azotes del sistema político y económico actual y vuelve a la carga para analizar el contexto de crisis que vivimos. El profesor de EconomíaArcadi Oliveres (Barcelona, 1945) publica Diguem prou! Indignació i propostes a un sistema malalt (¡Digamos basta! Indignación y propuestas a un sistema enfermo), un breve volumen en el que, entre otros aspectos, denuncia las conexiones entre política y banca y las ayudas a ésta en época de recortes. El también presidente de Justicia i Pau advierte además que, en contra de lo que muchos piensan, el movimiento de los indignados no ha perdido fuerza.
Hace tiempo reclama que hay que dar un golpe en la mesa y decir basta ante las injusticias ¿Cree que se le hace caso? 
Muchas personas me han dicho que están de acuerdo con mis ideas, pero quizás el problema es que los que más las apoyan no tienen capacidad ni poderes económicos y políticos para poder decidir cambios. Aunque a la larga sí que podrán porque esta opinión pública acabara presionando a los poderes.
¿También hay gente que antes no compartía sus opiniones y ahora sí lo hace? 
Sí. Hace años que pedimos unas relaciones más justas con el tercer mundo pero a veces eso es algo que se ve lejano, en cambio si pides que haya una relación justa con el pago de pensiones eso moviliza más.
Dice que el sistema capitalista ha tocado fondo. Es complicado un cambio de modelo cuando es el propio sistema el que dicta las normas ¿No? 
Siempre hay resistencias, pero también es cierto que cada vez hay más gente que se da cuenta que hacen falta alternativas. El último gran cambio del sistema económico que tuvimos fue el que permitió pasar del feudalismo al capitalismo. Pero el capitalismo no apareció de la noche a la mañana, hubo una transición con mucha resistencia por parte de los nobles que no querían perder el poder y de los burgueses que clamaban por tener un poco. Salvando la distancia de los siglos que han pasado, veo un poco lo mismo.
Dice que este sistema está enfermo ¿Tiene curación o hay que dejarlo morir? 
Sí la tiene, el problema son los médicos que lo tratan: si no observan bien la enfermedad difícilmente curaran al enfermo.
¿Usted qué propone para salir de la crisis? 
Cosas más inmediatas y otras más sistémicas. A corto plazo hay algunas evidentes: erradicar el fraude fiscal tanto en el país como en los paraísos fiscales, frenar la especulación financiera que ha conducido a la caída de muchos bancos… Hay que nacionalizar aquellos bancos que han sido ayudados por el Gobierno. Y una vez hecho esto, hay que procesar a los banqueros.
… 
Después hay una serie de medidas más estructurales como cambiar el mercado laboral para repartir mucho más el trabajo existente. Como no hay trabajo para todos si no lo repartimos no conseguiremos nada. Pero esto no tiene nada que ver con el despido fácil que nos propone el señor Rajoy. Y también hay que cambiar la forma de consumir.
Pero es difícil que el ciudadano pueda cambiarlo...
Ahora no, pero poco a poco sí. Por ejemplo, mientras la banca ética sea una anécdota no haremos nada. El día que los ciudadanos de forma masiva usen la banca ética como en su momento pasó con las Cajas de Ahorro, cuando aún eran éticas, la cosa cambiará.
¿El aumento de clientes de esta banca es un signo de que la gente ha tomado conciencia de la situación? 
Sí. Es una de las partes más positivas de esta crisis. Uno de los grandes problemas de la falta de ética es la crisis de valores. Y si la gente empieza a ver que por un 1% más de rentabilidad no vale la pena que su dinero esté fabricando armas eso ya es bueno.
Los recortes no han cesado a pesar de las protestas y en cambio usted denuncia que sí que se ha ayudado a la banca a pesar de ser responsables de la crisis. ¿No se escucha la voz de la calle? 
No la están escuchando, pero es que además se han dado cuenta que la voz de la calle tampoco es unánime. Esta voz es poderosa porque está en las plazas, en las manifestaciones… pero no está en las urnas porque la gente aún tiene miedo. En las últimas elecciones los tres partidos que más votos se han llevado PP, PSOE y CiU caminan precisamente en dirección contraria a lo que quiere la gente. La gente solo cambiará la orientación de su voto si hay pedagogía política y sobretodo, si se pierde el miedo. Lasimbecilizacions de Telecinco e Intereconomia acaban idiotizando al pueblo y así no es capaz de reaccionar.
¿Quién debe hacer esta pedagogía? 
Cualquier ciudadano responsable. Los movimientos sociales tienen un papel activo y también los medios de comunicación, especialmente los escritos.
¿Los indignados hacen pedagogía? 
Mucha. Antes de irse de plaza Catalunya ha habido horas y horas de discusión, de charlas…
¿Se ha desinflado un poco el movimiento? 
No. Está más fuerte que nunca. Quizás han perdido fuerza en presencia pública y la gente no los ha visto tanto en la calle, algo lógico porque hacia frío. Pero el trabajo interno que se ha hecho durante este tiempo es trabajo que está generando presencia pública para el día de mañana.
¿Durante el invierno se han reforzado? 
Sí. La gente piensa que los indignados han muerto o están durmiendo pero no es así. Han estado menos en plazas pero siguen con la misma firmeza. Yo no he dejado de visitar acampadas en Guinardó, en Badalona…
¿Vamos hacia un modelo de gobiernos dirigidos por tecnócratas? 
Sí, pero no deberíamos ir hacia ese modelo. Esta situación hay que denunciarla porque es una burla a la democracia. Que en Italia mande alguien que no ha sido escogido por el pueblo es una burla a la democracia. A los italianos no les gustaba Berlusconi, pero por lo menos lo habían votado. Un tecnócrata busca su propio lucro y eso es inaceptable.
¿Ha seguido el tema de las preferentes? Sí. Aquí ha habido doble responsabilidad: de los inversores y de los bancos. Desde el punto de vista legal los bancos tienen razón porque la letra pequeña explicaba el producto. Pero entidades que desarrollan una obra social deberían haber asumido la responsabilidad y no dejar colgada a la gente. Así que podríamos decir que ha sido algo legal pero inmoral.
Usted califica a los banqueros de delincuentes.
La mayoría lo son. Han buscado su propio beneficio abandonado la visión de una economía más general. Estos les aleja de la realidad, no está bien, y es delincuencia.
Y pone como ejemplo a Islandia, que ha procesado a los banqueros con alguna responsabilidad… 
Y no solo a ellos ¡también se ha procesado al primer ministro por no haber intervenido para frenar la especulación! Los países nórdicos son un ejemplo en ese sentido. Es una cuestión de madurez política…
En el libro vuelve a poner en entredicho la entrada en el euro. 
Sí. Veo factible una doble moneda… y creo que no tardaremos mucho en tenerla porque por ejemplo en Grecia el euro es inestable y caerá. Es muy importante que los países con déficit tengan la capacidad de desarrollar una política monetaria propia. Y puede ser un primer paso para la salida del euro.
¿Cree que la reforma laboral reducirá la tasa de paro? 
No. Es evidente que lo que han hecho es un engaño a la ciudadanía. Dicen que facilitan el despido, disminuyen las indemnizaciones, cambian la contratación laboral... Creo que facilitando el despido no se consiguen más contrataciones. Esta reforma les favorece a ellos pero no generara más puestos de trabajo.
¿Esta reforma implica bajar un escalón en derecho que quizás nunca volveremos a subir? 
Creo que sí que los volveremos a subir todos otra vez. Pero ahora mismo no porque tenemos un gobierno de derecha pura y dura que defiende los intereses de los poderosos.
Usted apuesta por la desobediencia civil. Explíquese. 
Hay una serie de normas que se aplican, pero el hecho de que algo sea legal no quiere decir que sea legítimo. Hay muchas leyes que no son legítimas y si esto sucede el ciudadano debe estar capacitado para desobedecer. Y esto se debería hacer con mucha frecuencia. Un ejemplo claro sería la discriminación racial en Sudáfrica. Y creo que hay más cosas que se deberían hacer en esta dirección. Hace unos años pasó algo similar con el recibo del agua y el canon y se hacían actos de desobediencia civil. La gente pagaba la factura pero no el canon porque le parecía abusivo.
Y aboga por una democracia radical. 
Es la democracia que va a la raíz y que intenta que cada persona esté representada en el poder político, que tenga derecho a decir lo que piensa y a discrepar. Hoy la democracia es un sistema estrictamente formal. Debe haber una democracia mucho más participativa y lo más cerca del ciudadano posible. Si miramos cómo esta distribuida la capacidad financiera de las administraciones resulta que en España de cada 100 euros, 51 los tiene el gobierno central, 35 las autonomías y 14 los municipios cuando en realidad debería ser al revés y tener más peso los municipios.
¿Entonces no ve descabellado suprimir las autonomías? 
O los estados… Quizás si que hay que adelgazar las autonomías, pero especialmente el gobierno central en favor del municipal.

¿Realidad o paranoia? No se, pero da que pensar..AlanWatt

Alan Watt

INTELIGENCIA EMOCIONAL

Fundación Botin Jornadas educación en inteligencia emocional

lunes, 12 de marzo de 2012

¿El Vaticano, El Mayor Traficantes de Armas del Mundo?

by NISTI2 on FEBRUARY 23, 2012- visto 5,836 veces

Tal vez pocas personas saben que la fábrica de armas Pietro Beretta Ltda. (la mayor industria de armamentos en el mundo) y que es controlada por el Holding SpA Beretta y el accionista mayoritario de la Beretta Holding SpA después de Gussalli Ugo Beretta, es el IOR (Instituto para las Obras de Religión [comúnmente conocido como Banco del Vaticano]) institución privada, fundada en 1942 por El Papa Pío XII y con sede en la Ciudad del Vaticano.


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MICROONDAS PARA 'ENFRIAR' MANIFESTACIONES: EE. UU. PRUEBA SU ARMA INVISIBLE ANTIDISTURBIOS

Última actualización: 12 mar 2012 | 13:17 MSK



La infantería de marina de Estados Unidos ha llevado a cabo la primera prueba en público de su nuevo armamento no letal: un sistema de repulsión activa o ADS (según sus siglas en inglés). Se trata de un ‘cañón’ que dispara un haz de microondas a una distancia de hasta mil metros y que provoca un calentamiento tan molesto que obliga al 'blanco' a huir asustado.
Según Tracy Tafolla, la directora de la empresa Directorado Сonjunto de Armas No Letales, este ingenio antidisturbios es el más seguro de todos fabricados hasta la fecha. “No lo ves, no lo oyes, no lo hueles. Sólo lo sientes”, dijo.
Varios periodistas que asistieron al ensayo del prototipo comentaron que los rayos que emite el arma te hacen sentir como si estuvieras en un horno. Para prevenir posibles daños a la salud, el rayo se apaga automáticamente tras permanecer activo durante tres segundos.
En resultado, de las más de 11.000 personas que participaron en los test, dos de ellas sufrieron quemaduras de segundo grado.
Según sus creadores, el arma es mucho más segura que los gases lacrimógenos y las balas de goma aplicadas hoy en día. El Pentágono aún no ha encargado la nueva arma, pero los fabricantes aseguran que todo está listo para su aplicación.

martes, 6 de marzo de 2012

EL BORDA

http://es.wikipedia.org/wiki/Hospital_Borda

Eloy Greppy
El Hospital Borda es un Neuropsiquiátrico rodeado de muros donde la sociedad y el gobierno deposita personas. Conocer el Borda es entender la exclución social, el olvido, la pérdida de conciencia y todos los derechos que hacen a la dignidad humana. Pasar por el Borda es una experiencia única e irrepetible de la cual estaré eternamente agradecido. 
Consultar en vimeo "Fotorreportaje Hospital Borda" "Demolición Del Borda" 

lunes, 5 de marzo de 2012

"ATADO Y BIEN ATADO"

El Supremo reconoce que la transición garantizó la impunidad de los crímenes franquistas
por Rafael Cid
Domingo, 04 de Marzo de 2012 12:14
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Tras el famoso “atado y bien atado” se ocultaba algo más que una simple declaración de intenciones de esa especie de príncipe de las tinieblas que murió en la cama dejando en el poder al que era su sucesor a título de rey desde el año 1969.
El dictador máximus que tenía a gala responder sólo ante Dios y ante la historia no sólo consiguió categorizar su objetivo sino que logró que la transición que daría lugar a la Monarquía del 18 de Julio se construyera garantizando la impunidad total para juzgar los crímenes del régimen. Esta es una de las principales conclusiones del fallo del Tribunal Supremo en la causa contra el ex juez Baltasar Garzón por tratar de investigar las desapariciones forzadas del franquismo. Una sentencia que por su funambulismo argumental parece formulada a cuatro manos, dos desde la perspectiva de aquellos magistrados que parecen ampararse en el imperativo legal y otro par ejecutante de la parte concebida como tributo a la obediencia debida.

El auto por el que, casi por unanimidad (seis votos a favor y uno en contra), la Sala Segunda del Supremo absuelve a Garzón por abrir un procedimiento en la Audiencia Nacional para juzgar los crímenes de la dictadura tiene algo de estrafalario bumerán doctrinal. En un texto de 63 páginas, que incluye la sentencia principal, un voto concurrente y otro particular adverso, el ponente de la sentencia reconoce que en la actualidad hay abundante arsenal jurídico para catalogar como delitos contra la humanidad los hechos denunciados, y achaca a la impericia procesal y a las propias contradicciones del instructor que la causa no haya prosperado. En concreto, viene a insinuar que una inadecuada calificación del posible delito por parte de Garzón atrajo sobre el procedimiento la concurrencia eximente de “extinción de responsabilidad penal por muerte, prescripción o amnistía” que el principio de legalidad del ordenamiento jurídico español contempla para casos no tipificados como “delitos contra la humanidad”.

Admitiendo que “la búsqueda de la verdad es una pretensión tan legitima como necesaria”, el fallo dice que “el auto de 16 de octubre de 2008 no llega a calificar los hechos de delito contra la humanidad”, sino de “delito permanente de detención ilegal sin ofrecer razón del paradero de la víctima en el marco de crímenes contra la humanidad”. Una suerte de constructo de delito por aproximación que, a decir del Tribunal Supremo, hace que sobre él recaigan los condicionantes de irretroactividad y prescripción que informa el artículo 9.3 de la Constitución de 1978 y el 131 y 132 del vigente Código Penal.

Razonan los magistrados, en base a esa normativa, que dado que los hechos investigados abarcaban desde 1936 a 1952, y puesto que las diligencias de Garzón se iniciaron en 2006, se ha superado con creces el máximo de vigencia de 20 años que establece la ley. Añadiendo además que el tipo agravado de detención ilegal no apareció en el código hasta 1944, tutelando por tanto únicamente 8 años del periodo objeto de instrucción.

Parecida digresión utilizan los magistrados a la hora de argumentar sobre la improcedencia de la investigación por estar amparada por la Ley de Amnistía de octubre de 1977. A este respecto, sorprende que en su refutación el auto dedique párrafos enteros para informar que dicha disposición legal en ningún caso debe entenderse fatalmente como una ley de punto final. Así, argumenta a contracorriente que “una ley de amnistía que excluya la responsabilidad penal puede ser considerada como una actuación que restringe e impide a la víctima el recurso efectiva para reaccionar frente a la vulneración de un derecho”. Y seguidamente, tras recordar que la facultad de derogar leyes compete en exclusiva al Legislativo y no a “los jueces sujetos al principios de legalidad”, enumera los múltiples casos en que desde distintos ámbitos internacionales se hicieron llegar “recomendaciones al Estado español para derogar la Ley de Amnistía” o recordatorios sobre la imprescriptibilidad de los delitos y violaciones de derechos humanos. A saber: Resolución 828 de 26 de septiembre de 1994 del Consejo de Europa; Observación General 20 del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas de 10 de marzo de 1992 y Comité de Derechos Humanos, 94 periodo de sesiones, Observancia final número 5 sobre España.

Junto a estas manifestaciones de garantismo jurídico de última generación, y como si ahora la carga de la prueba procediera de otra galaxia ideológica, el texto se enzarza en una loa al proceso de transición política ajena por completo a la problemática analizada, a riesgo incluso de incurrir en notorias falsedades históricas con el evidente propósito de blindar institucionalmente la argumentación jurídica de fondo. En este sentido, por ejemplo, proclama que “la ley de amnistía fue promulgada con el consenso total de las fuerzas políticas en un periodo constituyente surgido de las elecciones democráticas de 1977”, cuando la realidad aún no desvirtuada por el revisionismo en boga es bien distinta. Porque jamás hubo periodo constituyente propiamente dicho sino en su lugar un simple decisionismo político; la ley de amnistía, “que amparaba los delitos y falta de intencionalidad política y de opinión”, era preconstitucional y las elecciones del 15 de junio 77 carecieron del mínimo democrático al perpetrarse habiendo aún presos en las cárceles y excluyendo fácticamente a aquellos partidos que como el Partido Carlista y Esquerra Republicana de Catalunya no comulgaban con el obligado “atado y bien atado” del trasvase sucesorio. Lagunas todas ellas de enorme calado antidemocrático porque, por un lado, con la Carta Magna en vigor no se habrían validado unos comicios que vulneraban el pluralismo político predicado en la norma (artículos 1.1 y 6 de la C.E.) y aún menos se habría compulsado que un gobierno cooptado de unas Cortes con mayoría neofranquista y presidido por el antiguo vicesecretario general del Partido Único promulgara una ley de amnistía de parte.

En este terreno la sentencia rinde tributo a los principios ideológicos sobre los que se formuló el cliché del famoso consenso, reiterando la injusta, arbitraria e insostenible equivalencia entre víctimas y verdugos con la manoseada excusa del riesgo de enfrentamiento civil. Remedando al engendro del Diccionario Biográfico confeccionado por la Academia de la Historia, los seis magistrados que firman la absolución a Garzón sostienen que en la guerra “hubo episodios de gran violencia, motivados, en ocasiones, por una revancha fratricida”. Y a reglón seguido, haciendo suyo el Informe de la Comisión Interministerial de julio de 2006 sobre el estudio de la situación de las víctimas de la guerra civil y del franquismo, concluyen, no sin cierta dosis de cinismo memorialista, que “en los dos bandos se cometieron atrocidades que en la cultura actual, informada sobre la vigencia y expresión de los derechos humanos, serían propios de delitos contra la humanidad”.

Seguramente el párrafo anterior ha sido redactado a modo de toque de atención sobre el errático comportamiento de Baltasar Garzón al aplicar diferentes varas de instruir a una mismo caso con diez años de diferencia, el periodo que va que el 16 de diciembre de 1998 rechazara por improcedente la denuncia de la matanza Paracuellos (con hipotético justiciable vivo) a la investigación de los crímenes del franquismo (sin justiciables presentes) una década más tarde. Este aparente dislate, que irónicamente el tribunal atribuye al “cambio de opinión jurídica sobre los hechos y a la fuerza expansiva de los derechos humanos en los últimos tiempos”, le sirve para dejar en evidencia la negligencia jurídica de Garzón al colegir que “en todo caso, el contenido del auto de 16 de diciembre de 1998 era correcto al afirmar en los hechos la vigencia de la ley de amnistía y la prescripción de los hechos”.

Pero más allá del ajuste de cuentas a que el fallo somete a Garzón, la realmente curioso es la contumacia con que reconoce a todo lo largo del punto cuatro de los Fundamentos de Derecho que estamos ante “denuncia de delitos contra la humanidad” que no procede por defectos de forma y su consiguiente sometimiento al principio de legalidad vigente. Y no se trata de simples apuntes a vuela pluma, sino de autenticas perlas jurídicas. De manera que tan pronto admite la sentencia que “En España la doctrina que ha estudiado nuestra transición (…) la ha calificado como un proceso de impunidad absoluta con indemnización a las víctimas”, como se extiende en una tortuosa e inconsecuente sintaxis jurídica al afirmar que “los hechos anteriormente descritos, desde la perspectiva de la denuncias formuladas, son de acuerdo a las normas actualmente vigentes delitos contra la humanidad, en la medida en que las personas fallecidas y desaparecidas lo fueron a consecuencia de una acción sistemática dirigida a su eliminación como enemigo político”.

Contemplado en su globalidad, el auto que absuelve de prevaricación a Baltasar Garzón por investigar los crímenes del franquismo parece un hibrido que, según el color con que se interprete, podía dar lugar a verlo como la definitiva ley de punto final sobre los hechos o, siendo ingenuos y creyendo leer entre líneas el inconsciente deseo de algunos magistrados de no comprometer su reputación progresista, como una puerta abierta a una futura catarsis reparadora a través de futuras comisiones de la verdad en foros más altos y realmente humanitarios.

Lástima que el hecho cierto y constatable de que las inicuas sentencias dictadas por los tribunales de excepción del franquismo persistan en el corpus legal de la democracia sólo permita tomar en consideración esta última versión como un deseo motivado. Porque, en puridad, lo único que queda claro, aparte de la radical ilegitimidad de origen de un sistema fundado sobre la impunidad criminal de toda su trayectoria, es que cualquier posible remoción pasa por una movilización popular nacional e internacional que cambie el statu quo y obligue a las fuerzas políticas y sociales a emprender el camino de la ruptura democrática como auto-de-terminación. ¿Tomarán el testigo de la derogación de las leyes de la impunidad los partidos de izquierda parlamentaria y los sindicatos de clase que han apoyado urbi et orbi a Baltasar Garzón o inconsecuentemente volverán a negociar al mejor postor su verbalización como ocurrió en los infames pactos de la transición?



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PENITENCIA

Sacad los cilicios y fustigad vuestras carnes. Arrastrad las rodillas desnudas por el suelo. Caminad por las brasas con los pies descalzos. La secretaria general del partido en el gobierno,María Dolores de Cospedal, ha hecho honor a su nombre y ha recomendado practicar los valores de la Semana Santa para combatir la crisis: "los hermanos mayores tienen que tomar decisiones y los cofrades hacen un esfuerzo conjunto para que su estación de penitencia sea mejor cada año", ha explicado. O sea, los hermanos mayores dicen derecha o izquierda, según les venga, y el resto, hacemos el esfuerzo conjunto, o sea, cargamos con el muerto.
Dice Cospedal que la crisis es un buen momento para encontrarnos con nosotros mismos. Será por eso que hay 5 millones de españoles que tienen todo el tiempo del mundo para encontrarse consigo mismos. Que no se quejen, según la presidenta de Castilla-La Mancha, es bueno practicar “la introspección para saber lo que tiene cada uno dentro y sacarlo fuera”. Tiene toda la razón. Vamos a tener que empezar a sacar lo de dentro porque con lo de fuera no da ni para pipas. Así que practicad la introspección porque como echéis un vistazo a lo que hay ahí fuera, les crucificáis.
Yo ahora lo entiendo todo: no es una crisis, es una semana santa larga. Un calvario. Visto así se entiende todo. Han sacado el látigo y nos están fustigando. Estamos en la Procesión del Gran Poder y nosotros somos los costaleros que se curten en lomo llevando sobre sus hombros miles de kilos de oro de los que han liado este cristo. Los alumnos no pasan frío porque no haya dinero en las escuelas, están haciendo penitencia. Los profesores están purgando sus pecados de pereza, que diría Esperanza Aguirre. Los hospitales no atienden a algunos enfermos para que encuentren la salvación a través del dolor y el sacrificio. En este contexto, las palabras “reforma laboral” adquieren un sentido pleno: nos están reformando aunque curiosamente no por nuestras faltas sino por las de otros. Todo concuerda. Somos como Jesucristo: hemos venido a este mundo a pagar por los pecados de los hombres. De los hombres de negocios, para ser exactos.
Y como a Cristo, nos han abandonado hasta los apóstoles. El máximo representante de Dios en España, Rouco Varela, ha recomendado no difundir un comunicado de dos organizaciones católicas obreras que manifiestan su rechazo a las "sucesivas reformas laborales, de uno u otro signo político" que "están socavando los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias". Hay que reconocer que Rouco es fiel al hombre que fundó su Iglesia. Como Pedro, es capaz de negar a Cristo todas las veces que haga falta. Cristo le dijo a San Pedro: “sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Rouco sigue el ejemplo de su jefe y le sigue poniendo piedras de cartón al edificio. Lo de “iglesia de los pobres debe de referirse” al espíritu, pobres de espíritu y ricos en todo lo demás. Contando los 13 millones de euros mensuales que reciben del Estado, no deben de tener tiempo ni de hacer examen de conciencia.  

Hay algo que me perturba de las palabras de Cospedal. Si la crisis es como la semana santa, no dejo de pensar que la pasión de Cristo acabó en crucifixión. Dicen que al tercer día resucitó. Pero ni Santo Tomás se lo creyó
Del blog del programa radiofónico "Carne cruda" Rne3