jueves, 23 de febrero de 2012

Un estudio revela que el 15-M en Bilbao no fue un movimiento de 'marginados'

  • Tenían entre 20 y 30 años en su mayoría y con un alto grado de formación
  • Lejos de ser antisistema, el 78% votaba regularmente
El 15M de Bilbao no fue un movimiento de personas "marginadas" por el sistema, sino que estuvo formado por personas con una media de edad de 30 años, estudios universitarios, trabajo y "un fuerte deseo de generar cambios".
Estas son algunas de las conclusiones a las que ha llegado un trabajo realizado por el equipo de investigación del Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Deusto con el apoyo de la Dirección de Juventud del Gobierno Vasco presentado este miércoles en Bilbao con el título "Estudio de dinámicas sociales en torno a las movilizaciones del 15M en Bilbao".
Este estudio, según ha explicado Javier Arellano, investigador y uno de sus autores, ha sido efectuado a partir de 222 entrevistas aleatoriashechas a personas que participaron en las concentraciones y asambleas que tuvieron lugar entre mayo y junio del pasado año en el Teatro Arriaga de Bilbao.
También se ha basado en 16 entrevistas en profundidad realizadas a otras tantas personas que tuvieron un "rol" importante en este movimiento, además del análisis durante seis meses del contenido en medios de comunicación y de la participación "pasiva" de los investigadores en las asambleas y manifestaciones que tuvieron lugar.
Arellano ha indicado que el estudio ha revelado que el perfil de los participantes de este movimiento en Bilbao "echa por tierra" el calificativo de "perroflautas" o de antisistema, ya que, según ha asegurado, se trató en su mayoría de personas de entre 20 y 30 años, con una presencia "significativa de grupos con edades superiores" y con un alto grado de formación.
Ha explicado que el 50% de los entrevistados tenía estudios universitarios y además el 58% tenía un empleo en ese momento.
Además, ha destacado el hecho de que, a pesar de que el 67% de las personas carecía de nivel de compromiso o participación previa en movimientos colectivos, salió a la calle porque tenía un "fuerte deseo de generar cambios" (el 65%), siendo la "emoción" el "motor" de la movilización.
También ha revelado que, lejos de ser antisistema, el 78% de los entrevistados indicó que votaba regularmente y el 72% tenía previsto votar en la siguiente cita electoral.
"Era gente para nada antisistema ni marginal, sino muy dentro de la normalidad de la población de Euskadi", ha insistido Arellano, quien también ha explicado que, aunque este movimiento generó un discurso crítico con los partidos políticos, sindicatos y poderes financieros, no propugnaba la subversión del sistema ni acciones violentas, sino la reforma del mismo.
Arellano ha explicado que se está observando que está emergiendo de nuevo la brecha por la distribución de la riqueza como elemento que provoca movilización y que parece que las dinámicas que estuvieron en el origen del 15-M, como la importancia de las redes sociales y la necesidad de no buscar la confrontación violenta, perviven en las movilizaciones estudiantiles de Valencia.
El estudio también ha mostrado que el entusiasmo inicial por el método participativo fue disminuyendo y surgieron las tensiones sobre los objetivos del 1-5M sobre lo que debían o no decir. Respecto a la evolución en el futuro, el estudio habla de "incógnita".
En la presentación también ha estado el viceconsejero de Cultura, Juventud y Deportes, Antonio Rivera, quien ha destacado la "experiencia casi única" de poder estudiar un fenómeno mientras sucede, y el director de Juventud, Natxo Rodríguez, que ha asegurado que el estudio refleja "muy bien y de manera profunda" lo que ha supuesto este movimiento".

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